ALIMENTACIÓN SANA Y EQUILIBRADA II
Almudena Saucedo
Dietista
La razón que justifica la necesidad de este equilibrio, es que el organismo vivo tiene una composición estable, y una alimentación no equilibrada podría alterar esa composición, lo que supondría un peligro para la salud por afectar directamente a todas las funciones de los órganos vitales, así como a su regulación.
La nutrición, a parte de ser equilibrada, ha de ser variada, agradable y suficiente, que significa que sea acorde con las necesidades o demandas del organismo y así conseguir un balance nulo, sin carencias ni excesos de cada uno de los nutrientes. Así por ejemplo, la alimentación condiciona el desarrollo físico de los niños y la mala alimentación agrava la evolución de casi todas las enfermedades y en sus grados intensos origina directamente las llamadas enfermedades carenciales, más frecuentes en países en vías de desarrollo.
Los requisitos para lograr este equilibrio nutritivo son las siguientes:
- Establecer un valor calórico diario adecuado a cada individuo, edad y circunstancia.
- Proporcionar los aportes de hidratos de carbono y de grasas necesarios.
- Cubrir las dosis de proteínas óptimas.
- Asegurar las necesidades vitamínicas.
- Incluir cantidades adecuadas de elementos minerales y de agua en la alimentación diaria.
- Aportar una cantidad suficiente de fibra.
Con estos fines se debe incluir en la alimentación de un individuo sano todo tipo de alimentos, es decir cereales, legumbres, carnes, pescados, huevos, leche y productos lácteos, frutas, hortalizas y verduras.
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