MANIFESTACIONES CLÍNICAS DIGESTIVA
Infancia
- Forma precoz: Antes de los 9 meses de edad, cuando la introducción del gluten tenía lugar antes de los 4 meses. Se caracteriza por vómitos, perdida de apetito, diarreas severas, junto a distensión abdominal, edemas e hipoproteinemias. Eran las formas responsables de la “crisis celíacas”
- Forma clásica: Entre los 9 y 18 meses, siendo uno de sus síntomas predominantes la esteatorrea acompañada de estacionamiento del peso y la talla junto a anorexia, apatía y cambio de carácter.
- Forma con estreñimiento. Acompañada de laxitud y distensión abdominal.
- Forma tardía. Después de los dos años de edad las manifestaciones suelen ser monosintomáticas y entre ellas se encuentran: dolor abdominal recurrente, glositis, aftas orales, hipoplasia del esmalte.
- Náusea y vómitos son síntomas frecuentes con los que debuta la enfermedad durante la infancia.
Adulto
- Dispepsia.
- Puede presentarse con cuadros diarreicos episódicos nocturnos, flatulencia y pérdida de peso, simulando -en ocasiones a una intolerancia a la lactosa.
- Esteatorrea y síndrome de malabsorción se presenta en menos del 50% de los casos, cuando existe una afectación importante de gran parte del intestino delgado.
- Dolor y distensión abdominal son frecuentes sugiriendo la existencia de síndrome de intestino irritable.
- Estreñimiento, síntomas a tener en consideración (junto con el síndrome de intestino irritable) dado la enorme frecuencia con la que estos síntomas deben ser abordados en las consultas de Atención Primaria.
MANIFESTACIONES EXTRADIGESTIVAS
Infancia
- Apatía, irritabilidad e introversión son frecuentes y forman parte del síndrome de malabsorción.
- Malnutrición, hipotrofia muscular y retraso pondoestatural.
- Retraso del desarrollo puberal e Irregularidades menstruales.
- Cefaleas, artralgias, artritis.
- Anemias macrocitica, microciticas o mixtas.
- Dislexias, autismo e hiperactividad.
- Frecuentemente en la adolescencia no existen síntomas.
Adulto
- Anemias ferropénicas resistentes a tratamientos.
- Apatía, ansiedad, depresión.
- Osteopenia y osteoporosis precoces
- Estatura corta.
- Infertilidad, abortos de repetición y niños de bajo peso al nacer.
- Hipocalcemia, hipovitaminosis D e hipertransaminemia.
- Manifestaciones neurológicas: ataxia sensorial progresiva, parestesias, tetania, epilepsia, neuropatía periférica.
DIAGNÓSTICO
Mediante un examen clínico cuidadoso y una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de enfermedad celíaca (anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa tisular) se establece el diagnóstico de sospecha de la enfermedad. El conocimiento reciente de diferentes formas clínicas de enfermedad celíaca (clásica, atípica, silente, latente, potencial, etc.), ha venido a demostrar que no siempre se puede establecer un diagnóstico clínico o funcional de la enfermedad celíaca. Por ello, para el diagnóstico de certeza de la enfermedad celíaca es imprescindible realizar una biopsia intestinal. Dicha biopsia consiste en la extracción de una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está o no dañado. Para realizar esta prueba es necesario que no se haya retirado el gluten de la dieta.
TRATAMIENTO
El tratamiento consiste en seguir una dieta estricta sin gluten de por vida que conlleva la normalización clínica y funcional de la mucosa intestinal, así como la reparación de la lesión vellositaria. La ingestión de pequeñas cantidades de gluten de manera continuada, puede causar trastornos importantes y nada deseables.
Al planear una dieta para un enfermo celíaco, deberán considerarse diversos factores: la situación fisiopatológica y las necesidades nutritivas que suelen estar en relación con la edad del paciente y la etapa evolutiva de la enfermedad, así como el estado de gravedad del enfermo.
Información sobre la dieta sin gluten
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