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Transgresiones a la dieta

Muchos de nosotros, padres de niños celíacos, estamos especialmente sensibilizados con un seguimiento estricto de la dieta sin gluten, y vigilamos muy de cerca las posibles transgresiones -ingesta voluntaria o involuntaria de alimentos con gluten- que se puedan hacer.

Pues bien, lo primero que hemos de tener muy presente es que todas las personas celíacas van a realizar, en algún momento de su vida, transgresiones a la dieta. Es completamente imposible mantener un nivel de trasgresión cero durante toda la vida, aun manteniendo el mayor nivel de control posible sobre lo que comemos, de su procedencia y su elaboración.

Las trasgresiones involuntarias, es decir, las transgresiones que no realizamos premeditadamente, son las más comunes. Normalmente, son producidas por descuido o desconocimiento, tales como mezclar harinas, freír productos con gluten y sin gluten en el mismo aceite, etc.

Estas trasgresiones suelen producirse normalmente al inicio de la dieta y van desapareciendo con el tiempo, ya que vamos aprendiendo a manejarnos con ella de forma automática, evitando poco a poco los descuidos y, al mismo tiempo, convirtiéndonos en unos buenos conocedores de la dieta sin gluten.

También, estas transgresiones involuntarias son debidas a los cambios que introducen los fabricantes en la composición de los alimentos, o la contaminación con gluten de aquellos productos que no deberían contenerlo. Partiendo de estas premisas, hemos de contemplar con cierta distancia personal estas transgresiones involuntarias.

A las transgresiones voluntarias, sin embargo, tendremos que darle otro tratamiento.

Si estas trasgresiones conscientes son esporádicas, pueden ser debidas, en el caso de los niños, a llamadas de atención, o bien pueden producirse, tanto en el niño como en el adulto, a cambios de humor, ansiedad, estrés, que lo que hacen es reducir el nivel de preocupación y control sobre la dieta, provocando estas trasgresiones.

Como hemos apuntado anteriormente, si estas transgresiones son ocasionales, no hay que darles la mayor importancia. Analicemos las causas que la produjeron y valoremos la forma de minimizar o evitar los factores que favorecieron dicha trasgresión. Si después de analizar la situación, no hemos encontrado una causa que haya llevado al celíaco a realizar estas trasgresiones, recomendamos solicitar asesoramiento y orientación a las asociaciones o a un especialista.

Si las trasgresiones son frecuentes, éstas pueden estar causadas por una serie de factores más difíciles de controlar y de conocer lo que las han motivado. En este caso, también recomendamos, con más razón, acudir a un especialista para que nos oriente y asesore.

QUÉ HACER ANTE UNA TRANSGRESIÓN

  • No alarmarse
  • Permanecer tranquilo
  • No reñir ni castigar
  • Preguntar las razones de la ingesta de gluten
  • Prevenir nuevas transgresiones haciendo partícipe al niño de las posibles soluciones.

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