LA ENFERMEDAD CELÍACA EN EL ADULTO
Zisper RD, Patel S, Yahya KZ, Baisch DW, Monarch E (2003) Presentations of adult celiac disease in a nationwide patient support group. Dig Dis Sci 48: 761-764.
La enfermedad celíaca afecta a personas de todas las edades y sus manifestaciones clínicas son muy variadas, y en ocasiones inexistentes. Los síntomas típicos (malabsorción, diarrea, pérdida de paso y falta de apetito) se suelen dar cuando la enfermedad debuta en la infancia. Sin embargo, los síntomas son menos específicos cuando la enfermedad aparece en la edad adulta y por ello su diagnóstico es más complicado y puede llegar a demorarse varios años. En un estudio realizado hace unos años en Estados Unidos quedó reflejada esta realidad: la mayoría de las personas celíacas son diagnosticadas en la edad adulta y sus síntomas no se ajustan, por lo general, a los considerados clásicos o típicos.
El estudio se llevó a cabo a partir de las respuestas que los pacientes que accedieron a participar en el trabajo ofrecieron a las preguntas formuladas en un cuestionario que fue enviado a los socios de una Fundación de Enfermedad Celíaca de ámbito nacional. En total participaron 1032 pacientes distribuidos por todo el territorio estadounidense y cuyo diagnóstico había sido obtenido mediante biopsia en el periodo comprendido entre los años 1993 y 2001. Las preguntas formuladas hacían referencia a la edad, sexo, localidad geográfica, duración de los síntomas, número de médicos consultados y diagnósticos médicos previos. 538 participantes fueron seleccionados para tomar sus medidas de talla y peso con el fin de analizar el índice de masa corporal (IMC). Además se pidió una descripción detallada de los síntomas experimentados a 134 de los participantes en el estudio, y 275 fueron consultados sobre las posibles causas que a su juicio desencadenaron la aparición de los síntomas.
Entre los participantes, 784 eran mujeres y 248 varones. 13 pacientes habían sido diagnosticados cuando tenían más de 80 años y 166 con menos de 18. Como media, cada paciente fue visto por 3 médicos distintos antes de ser diagnosticados como celíacos. En la mayoría de los casos (86,7%) el diagnóstico fue realizado por gastroenterólogos, seguidos de médicos de atención primaria (6,6%) y dermatólogos (2,2%). El 3,3% restante fue diagnosticado por otros especialistas. Los pacientes adultos tuvieron que esperar como media 12 meses hasta ser finalmente diagnosticados como celíacos desde la primera manifestación de los síntomas, aunque un 21% de ellos estuvieron hasta 10 años con síntomas antes de ser diagnosticados.
De acuerdo con los criterios de los Institutos Nacionales de Salud, el 54% de los pacientes analizados tenía peso normal (IMC entre 18,5 y 25), el 32% tenían bajo peso (IMC menor o igual que 18,5) y el 14% tenía sobrepeso (IMC mayor o igual que 25), siendo un 4% obeso (IMC mayor o igual que 30).
En la siguiente tabla se detallan los síntomas relatados por 134 pacientes adultos consultados:
Síntomas o signos
| Porcentaje
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Fatiga
Dolor o molestia abdominal
Gases, flatulencia
Anemia
Pérdida de peso
Diarreas frecuentes
Depresión, irritabilidad, enfado
Náuseas o vómitos
Dolores óseos, articulares, musculares
Amnesia, confusión
Alopecia
Alternancia entre diarrea y estreñimiento
Erupciones cutáneas
Ganancia de peso
Dificultad para alcanzar la estatura normal
Estreñimiento
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82%
77%
73%
63%
55%
52%
46%
46%
42%
37%
29%
24%
22%
21%
8%
8%
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En cuanto a las posibles causas desencadenantes de los síntomas, los 275 pacientes consultados sugirieron las que se indican en la siguiente tabla:
Posible causa
| Porcentaje
| Edad media
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Trauma o estrés emocional
Infección
Embarazo
Dieta rica en gluten
Cirugía
Menopausia
Síntomas desde la infancia
Dejar de fumar
Otras causas
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43%
17%
16%
14%
12%
12%
7%
5%
8%
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40
36
30
42
43
46
36
45
44
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En definitiva, cuando la enfermedad celíaca aparece en la edad adulta, lo hace frecuentemente con síntomas que no coinciden con las manifestaciones típicas de la enfermedad en la infancia (malabsorción, diarrea, pérdida de peso, falta de apetito). Sólo la mitad de los adultos encuestados presentaban diarreas recurrentes y la mayoría no había experimentado pérdida de peso, aunque un tercio de ellos tenía bajo peso en el momento del diagnóstico. Los síntomas más frecuentes eran inespecíficos: fatiga, dolor y malestar abdominal, gases o flatulencia, dolores articulares o musculares y síntomas fisiológicos. La mayoría de los participantes habían sido previamente diagnosticados de síndrome de intestino irritable, fibromialgia, ansiedad, depresión o estrés.
En la mayoría de los casos la enfermedad debuta a partir de los 50 años de edad, incluso después de los 60, y la edad de diagnóstico no se correlaciona con el tiempo que el paciente lleva manifestando síntomas. En general, el hecho de diagnosticar la enfermedad en la edad adulta se debe a que es entonces cuando debuta, y no a que se haya demorado el diagnóstico desde la infancia, aunque es probable que muchos pacientes ya estuvieran padeciendo la enfermedad en un estado subclínico desde niños.
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