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ENFERMEDAD CELÍACA Y ASPECTOS GINECOLÓGICOS |
Dra. Gloria Gálvez Bueno
Médico adjunto. Unidad de Ginecología y Obstetricia.
Hospital de Madrid-Montepríncipe. Boadilla del Monte.
La forma clínica de presentación más frecuente de la enfermedad celíaca suele ser en el niño entre los 2 y 5 años de edad con síntomas gastrointestinales, sin embargo hay un porcentaje de pacientes que presentan síntomas atípicos con manifestaciones extraintestinales o incluso puede cursar durante años sin sintomatología aparente (forma silente). Más frecuente en familiares de primer grado de enfermos celiacos.
De tal manera que las complicaciones ginecológicas y obstétricas pueden ser el primer síntoma de la enfermedad celíaca en mujeres sin diagnosticar.
Además el embarazo y el periodo de posparto inmediato pueden ser el desencadenante de manifestaciones gastrointestinales hasta entonces inexistentes de la enfermedad celíaca en mujeres previamente asintomáticas, por lo que la enfermedad celíaca debe ser descartada en pacientes que desarrollan diarrea o perdida de peso durante el embarazo o puerperio.
Las manifestaciones ginecológicas y obstétricas más frecuentes en mujeres celíacas no tratadas son menarquia tardía, menopausia precoz, amenorrea secundaria, aumento de incidencia de abortos espontáneos y crecimiento intrauterino retardado, así como esterilidad de origen desconocido. También aunque más raramente puede ser causa de dolor pélvico crónico de origen desconocido, dismenorrea y dispareunia.
LA MAYORIA DE LAS PUBLICACIONES Y ESTUDIOS DE CASOS Y CONTROLES COINCIDEN EN QUE EL DIAGNOSTICO TEMPRANO Y DIETA SIN GLUTEN PUEDE PREVENIR COMPLICACIONES GINECOLÓGICAS Y OBSTETRICAS EN MUJERES AFECTADAS.
La enfermedad celíaca no tratada se puede asociar con pubertad tardía, definiéndola como la no aparición de caracteres sexuales secundarios ni de la primera menstruación (menarquia) una vez superada la edad considerada como extremo superior de la normalidad: Ausencia de desarrollo mamario después de los 13 años o ausencia de menstruación después de los 16.
La llegada de la pubertad es la consecuencia de la activación del eje hipotálamo-hipófisis-ovárico y en último término del influjo que los esteroides ováricos producen sobre los órganos diana. La enfermedad celíaca produce una malabsorción de determinados nutrientes y un estado de malnutrición que secundariamente produce una inactivación del eje hipotalámico-hipofisario dando lugar a la aparición tardía de la pubertad como consecuencia de un hipogonadismo hipogonadotrópo.
La malabsorción y malnutrición asociadas a la enfermedad celíaca con los consiguientes déficit de hierro, zinc y folatos pueden afectar a la secreción de gonadotropinas hipofisarias, produciendo alteraciones de la fertilidad tanto en mujeres como en varones.
Los pacientes con problemas de fertilidad (esterilidad primaria, secundaria o abortos de repetición) pueden tener una enfermedad celiaca subclínica fácilmente diagnosticable con tets de screening serológicos.
La disfunción gonadal descrita en varones afectos de enfermedad celíaca puede ser debida a una disminución de la conversión de testosterona a dihidrotestosterona que produciría una inmadurez de los caracteres sexuales secundarios y reducción en la calidad del semen. También se han descrito trastornos como impotencia y disminución de la libido debidos a un incremento de la prolactina. La hiperprolactinemia podría afectar hasta un 25% de pacientes celiacos no tratados.
La enfermedad celíaca silente en la mujer puede ser considerada como una causa de esterilidad de origen desconocido, que puede afectar hasta el 4% de las pacientes, teniendo en cuenta que la esterilidad de origen desconocido afecta a un 10-15 % de las parejas infértiles, estamos ante un problema importante de fertilidad.
La enfermedad celíaca debería estar incluida en el screening de desordenes reproductivos, sobre todo en los casos de esterilidad de origen desconocido.
Una dieta libre de gluten y la reposición de los déficits nutricionales retornara a unos niveles normales de fertilidad tanto en mujeres como en varones.
Las mujeres gestantes con enfermedad celíaca clínica no tratada o subclínica pueden presentar complicaciones obstétricas tales como abortos de repetición y crecimiento fetal intrauterino retardado. Existen pocos estudios en la actualidad, siendo la mayoría estudios de casos y controles, la tasa de aborto en mujeres celiacas no tratadas es del 15% frente al 6% en los controles. En la actualidad no existe una evidencia clínica documentada en cuanto a mayor riesgo de malformaciones fetales en mujeres celiacas.
Es fundamental una evaluación clínica preconcepcional adecuada en estas mujeres para reponer posibles déficit de nutrientes como hierro, folatos y zinc.
El aporte energético promedio necesario durante el embarazo se sitúa entre 1900-2400 Kcal/dia, alrededor de un 15% más respecto a la mujer no gestante, y debe cubrirse sobre todo a partir del segundo trimestre. En las mujeres con malnutrición-malabsorción de cualquier origen se debe garantizar las necesidades mínimas recomendadas para evitar un peso fetal o neonatal inadecuado.
Actualmente se sabe que con la dieta habitual practicada por la mayoría de las embarazadas españolas se ingiere la casi totalidad de los principios inmediatos, vitaminas y oligoelementos, los cuales son necesarios para el crecimiento, desarrollo
y diferenciación fetal. Pero hay tres sustancias que resultan poco menos que imposible que se ingieran en cantidad suficiente con la dieta habitual, y por lo tanto hay que suplirlas farmacológicamente. Se trata del HIERRO, del YODO y de los FOLATOS. Especial repercusión tiene este déficit en mujeres con patología intestinal como es el caso de las mujeres gestantes con enfermedad celiaca.
La necesidad de hierro en mujeres gestantes, según R.D.A. (Recommended Dietary Allowances) es de 30 mg/día, el doble que en mujeres no gestantes. La necesidad de ácido fólico es de 800 microgramos al día y la de yodo de 300 microgramos.
La dieta libre de gluten no tiene ninguna repercusión sobre el crecimiento y desarrollo fetal ni sobre la composición de la leche materna en mujeres lactantes.
Las mujeres con enfermedad celíaca pueden utilizar sin ningún problema los anticonceptivos de barrera, mecánicos o químicos, o los de implantación intrauterina (DIU de cobre o de gestágenos), así como anovulatorios inyectables, implantes subdérmicos, parches o anillos vaginales.
Otra cosa son los anticonceptivos orales que ingresan en el organismo a través del aparato digestivo, y en los procesos malabsortivos como la enfermedad celíaca no tratada puede estar disminuida la biodisponibilidad del fármaco y por tanto su eficacia por lo que estarían contraindicados.
Nuevos medios de aporte de anticonceptivos, ya sea de gestágenos solos ó de estroprogestágenos, se han desarrollado en los últimos años para ampliar la oferta contraceptiva de las mujeres intentando mejor cumplimiento y tolerabilidad y de los que se pueden beneficiar las mujeres celiacas:
- Existen métodos de acción prolongada tales como los anticonceptivos inyectables, se inyectan vía intramuscular cada mes ó cada tres meses dependiendo del preparado.
- El sistema subdérmico de implante contraceptivo, precisa una pequeña intervención para su inserción y retirada pero su vida útil está entre 5-7 años.
- Anillos vaginales contraceptivos: Dada la buena absorción vaginal de los esteroides sexuales usados en anticoncepción, cabe la administración de estos por esta vía en un soporte de silastic. El recambio es una vez cada 21-28 días, y como ventajas presenta que el primer paso por el tubo digestivo se obvia en este tipo de anticoncepción, la facilidad de cumplimiento pues no requieren la ocupación diaria de la usuaria. Igualmente presenta la ventaja de la autoadministración, sin requerir concurso del profesional sanitario para la inserción.
- Parche transdérmico: de recambio semanal y con una excelente eficacia anticonceptiva.
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